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Opinión
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 Por Rocío Pérez Gómez

Cuando hace unos meses expresé mis sentimientos en Facebook por lo que estaba pasando mi hija, no pensaba que llegaría a tener la repercusión que ha tenido.

Se trataba de dar a conocer mi impotencia como madre hacia el trato que recibe mi hija desde hace varios años. En ningún momento hice referencia a ningún colectivo, centro educativo, persona o personas, ya que le viene sucediendo en todos los ámbitos por los que se mueve en su vida diaria.

Esta realizad ha sido manipulada tanto en medios sociales como en medios de comunicación, donde he sido INJURIADA, CRITICADA, JUZGADA Y CONDENADA.

Posiblemente, las personas que han dirigido estos actos estén orgullosas de su acción, pues yo les deseo que no se vean nunca en una situación como la mía y la de mi hija. Sinceramente así lo deseo ya que, quizás entenderían los días que estamos pasando. Entre otras cosas, porque hay madres y padres con los que manteníamos una relación cordial hasta hace pocos días, saludándonos y sosteniendo conversaciones sobre nuestros hijos, que en la actualidad agachan la cabeza cuando nos acercamos y hacen todo lo posible por evitarnos.

El Centro Educativo nos convoca a una reunión para el día 02/09/2015 y en la misma nos informan (al igual que al resto de padres y madres) que se llevará a cabo una reagrupación de los niños en las distintas clases y de otros temas que ya ni me atrevo a mencionar.

Me voy de vacaciones del 03 al 13/09/2015, desconectada de todo lo que se refiere al mundo virtual y cuando vuelvo, compruebo que he salido en todos los periódicos y redes sociales con el apelativo de “la madre de la niña supuestamente acosada”.

¡Basta ya de tantas mentiras y críticas!, basta ya de pensar que he tenido la culpa de TODO. ¿En qué cabeza cabe que por una opinión en Facebook pueda cambiar un programa de un centro educativo? Seamos maduros, bajemos los pies a la tierra y vamos a ver la realidad del asunto. La decisión fue tomada por los responsables del centro educativo sin verse afectados por mi comentario en Facebook; en realidad era la consecuencia de un Sociograma que se llevó a cabo durante el pasado curso. No tengo ninguna duda de que todo esto no se hubiera producido si no se hubiera aprobado la reagrupación. De ser así, nadie se hubiera acordado de mi comentario en las redes sociales.

Para la mayoría de Madres y Padres del quinto curso (A y B) deciros sinceramente que merecéis mis mayores respetos e incluso, os pido disculpas si en algo que opinara no fue de vuestro agrado. Insisto que en ningún momento he hablado de la clase ni del colegio, pero sí es cierto que personas con mucho poder en los temas de comunicación y otras menos, lo han utilizado contra mi persona, dedicándose a confundir y manipular todo lo que había dicho.

He esperado a que todo volviera a la normalidad (o casi) para escribir esta nota porque no quiero que se piense que “el que calla otorga”.

Mi hija no tiene la culpa de tener su piel oscura y el pelo rizado. Al revés, día  adía trato de que se sienta orgullosa de cómo es. Ella es el producto de la decisión de dos personas que optamos por compartir su vida con ella. Cada día tengo que enseñarle a responder con dignidad a quien quiera hacerle daño por el color de su piel. Doble tarea. Prepararla para que sea una persona ejemplar  y prepararla para enfrentarse a quiénes no lo son.

Y por mi parte y con esta aclaración, dejo zanjado el tema. Aunque no sé si el tiempo podrá borra el mucho daño que me han hecho a mí y mi familia.

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