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Por Felipe Osuna

Con tintes extraordinarios la Virgen de la Sierra bajaba ayer de su Santuario hasta Cabra para acudir el próximo domingo día 21 de junio a Córdoba, ciudad en la que permanecerá una semana con la finalidad de participar en la Magna Procesión mariana “Regina Mater” organizada con motivo del 775 aniversario de la consagración de la Catedral de Córdoba. La Virgen salía de su santuario en torno a las 18 horas, una vez finalizado el rezo del Santo Rosario. La concentración de fieles en torno a la Virgen ha sido más inferior que cada cuatro de septiembre, poco más del millar si tenemos en cuenta el número de pasajeros que han optado por desplazarse en el servicio de autobuses. La jornada fue fresca, algo que facilitó el discurrir de los fieles por el camino viejo, donde la polvareda fue menor. Hubo tramos de especial dureza que llegaron por momentos a parecerse a la Subida, algo que propició un ambiente especial del que han quedado plasmadas imágenes de gran belleza.

Desde medio día el servicio de autobuses se vino encargando de transportar a los fieles que quisieron acompañara la Señor en un camino en el que predominaron las suaves temperaturas. Bajo su templete la Señora lució el mismo manto utilizado en la Bajá extraordinaria de 2005 con motivo de su Coronación Pontificia, el cual data de 1802, donado por doña Josefa de Abril, siendo una rica pieza de color rosa tejida en seda y plata, con dibujos en seda granate y con encaje de hilo de plata.

Para la ocasión la imagen lució una corona y rostrillo plateados y su flor más característica: los nardos, que fueron colocados en cuatro centros que exornaron las cuatro esquinas de las andas. No faltaron tampoco caballistas integrantes de distintos centros y colectivos ecuestres que siguieron la estela de la Patrona durante todo el camino.

El tránsito de peregrinos se desarrolló con normalidad a lo largo de un camino en el que se sucedieron las paradas de costumbre en la finca "La Viñuela", en "Los Colchones" y en la casilla de la Salve en la que Antonio Roldán Molina y Antonio J. Roldán León entonarol la Salve popular, seguida a continuación de la interpretación de unas sevillanas por los hermanos José y Antonio Egea Granados dedicadas al magno acontecimeinto. No hubo parada en la casilla de Góngora y sí en el antiguo paso a nivel en el que la Divina Serrana vuelve sus ojos hacia los enfermos que a pocos metros pueden divisarla desde los ventanales del hospital Infanta Margarita.

A su llegada a Cabra el recorrido utilizado varió con respecto a cada cuatro de septiembre ya que la imagen no hizo la parada habitual en la Parroquia de San Francisco y San Rodrigo para el cambio de manto y celebración de la Santa Misa, solamente se detuvo por unos instantes en la puerta de dicho templo en el que minutos antes se había celebrado una boda en la que la novia entregaría un ramo de flores a la Virgen -que fue girada en la plaza en dirección al templo- para continuar en dirección a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y Ángeles. Tampoco pasó la comitiva por los arcos de la antigua calle Baena, si lo hizo por las calles San Marcos y Nicolás Albornoz para llegar a las puertas de la Casa Consistorial donde la Corporación constituida esa misma mañana esperaba para recibir a la Señora e imponerle el alcalde de Cabra, Fernando Priego la vara que desde hace 57 años nombra a la Patrona como alcaldesa perpetua de todos los egabrenses.

La celebración extraordinaria culminaba con la llegada al templo parroquial en el que la Virgen permanecerá hasta que el sábado próximo realice la histórica visita prevista a los pueblos del entorno en los que tiene gran devoción. Durante la semana las personas que se desplacen a contemplar a la Divina Serrana podrán verla en el altar montado para la ocasión el cual se compone del paso del Corpus Christi y la peana de carrte de Jesús Preso sobre la que se alza la Celestial Viajera.